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El libro que cuenta las miserias de la verbena gallega

Toda la mierda que no se ve, plasmada en una novela

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A través de la web www.praza.gal nos hacemos eco de la entrevista que le hicieron a Tomás González Ahola, ex-músico de verbenas que en su libro “Derradeiro bis en catro-corenta” se sumerge en las cloacas de el mundo de las orquestas gallegas. Chantajes, blanqueo de dinero, narcotráfico y prostitución. Todo tiene cabida en sus páginas. Incluso la música. Traducimos la entrevista al castellano para que podáis entenderla, además de incluír algunos links de interés.

Fuiste músico de verbenas. ¿Quisiste contar entonces tu experiencia en este libro?

Trabajé en las verbenas de verano desde los 16 a los 26 años, del 97 al 2004. Así me pagué la carrera. Tocaba la guitarra. Conocí así ese mundo por dentro. Mi padre también fue músico de verbenas, además. Yo escuchaba mucho eso de “esto había que escribirlo en un libro”, y por eso quise coger el testigo.

Cita en la novela la “Operación Orquesta”. La relación del mundo de las verbenas con las comisiones ilegales, blanqueo de dinero, evasión de impuestos… ¿Cuadró en el momento en el que estabas escribiendo? También hay nombres que recuerdan a personas reales.

Después de publicar el libro aún se desencadenaron más cosas. El libro está hecho con partes de realidad. Hay personajes que se corresponden claramente con personas reales, otros inspirados en varias personas y otros inventados, aunque está todo muy simplificado porque es más complejo. Y sí, cuadró el proceso con la “Operación Orquesta”.

Lo que sí describes es la forma en la que los agentes controlan el mercado, que obligan a las orquestas a renovar equipos (vendiéndoselos ellos mismos), o a tener cierta estética si quieren trabajar, porque si no se quedan sin actuaciones.

Eso es básicamente lo que pasaba. Es la historia sucia del mundo de las verbenas. Fue lo que vi, y también lo sabía por mi padre. Fue en los años 90 cuando comenzó la fiebre de los escenarios móviles. Fue Lito quien empezó a tirar por ahí: primero no eran hidráulicos, eran más rústicos. Después vinieron los hidráulicos, los primeros accidentes… El escenario de Panorama podía durar dos años y después pasaba a otra orquesta. Así nacieron la especulación tecnológica y la transformación del trabajo de las orquestas en un espectáculo. El representante te obliga a “mudarte” a la tecnología, tener un determinado repertorio, etc, porque si no, no consigues fechas, ya que ellos controlan el mercado. El resultado es que las orquestas, muchas de ellas, dejaron de hacer música para hacer espectáculos de luces y saltos.

¿Y las comisiones ilegales y los problemas con Hacienda? A Lito le reclamaron mucho dinero por no pagar IVA ni retener el IRPF.

Si, lo último que supe de Lito es que le dio un infarto cerebral tras los problemas con Hacienda. Es una estructura piramidal en la que hacen de mediadores los representantes de zona. Los agentes no sólo venden el trabajo de la orquesta… lo llevan todo ellos. Se encargan de la cartelería, la pirotecnia… de todo. Las comisiones de fiestas no tienen que hacer nada. Y maneras de cobrar comisiones ilegales, las hay. El representante de zona le dice a la comisión de fiestas, por ejemplo, que son 4.000 euros cundo en realidad son 3.000.

Además, es un mercado oligopolístico. Unos pocos agentes se reparten las orquestas, controlan la relación con las comisiones y concellos… Sito y Ligo son famosos.

Antes había tres grandes representantes: Sito, Lito y un tercero que llevaba la zona sur, sí.

Uno de los personajes del libro, Marcos, habla mucho de eso. Se siente frustrado porque le obligan a hacer playback. Tiene una actitud un poco despectiva con el público…

Son muchas cosas las que podría contar y quise hacerlo a partir de pequeñas anécdotas explicativas. Marcos está en el mercado del “lumpen” de las orquestas que no cobran más de 600 euros, y claro, mucho no pueden hacer. Es un poco “hater”: lo odia todo y piensa que está por encima de todo el mundo. No entiende muy bien lo que tiene alrededor.

En una de las conversaciones de los personajes del libro sale una curiosa teoría sobre por qué en la pachanga es todo salsa, cumbia merengue o bachata… Porque es lo que escuchan los representantes en los puticlubs.

Eso no lo inventé, es una conversación real sobre la pachanga. En realidad no es tan simple, pero tiene que ver también con eso. El nivel cayó mucho por parte de los músicos y los representantes, que dicen que hay que tocar pasodobles porque el público va a ser siempre gente mayor. Es un poco el pez que se muerde la cola. Si sólo tocas música para gente mayor, la gente joven no va a las verbenas, aunque ahora sí que hay juventud. Cambió la situación.

Una fiesta con Panorama o con París de Noia atrae a mucha gente joven, pero no son las únicas. No es cierto que las verbenas sólo le interesen a los viejos.

Es verdad que las orquestas consiguieron recuperar a la juventud, mas la cuestión es cómo. La cultura musical es cada vez menor, también porque la música que se ve en la televisión es la que es… Es complicado. Como decía antes, no sé si nació antes el huevo o la gallina. Al final mucha gente valora las orquestas no porque sepan tocar, sino por el espectáculo que dan. En ese contexto crecen algunos cantantes que trabajan puestos hasta el culo de farlopa y se dedican a decir animaladas racistas y machistas. En Castilla-León o Asturias no es así. Lo importante es que la orquesta toque bien, toque hasta muy tarde, haga rock… Hay gente joven y hay gente que bebe y se droga, pero no es el repertorio de la cultura de Gran Hermano. De todas maneras hay que tener en cuenta que la época que viví fue la gran época de las orquestas, entre finales de los 90 y primeros de los 2000. Es un mundo que cambia rápido. En aquel tiempo nacían orquestas como champiñones. había casos de dúos dedicados a hacer bodas y comuniones, que en verano se juntaban con dos ó tres figurantes para haber playback y así ya tenían una orquesta. Lo único real era la voz.

El libro tiene bastante de novela negra: asesinatos, algo de intriga… Tiene saltos a ritmo de escritura narrativa.

No es que quisiese hacer una novela negra, pero sí hay recursos de ese estilo que me sirvieron. Aunque es una no vela de poca acción en la que los personajes reflexionan mucho. Si no fuese así, la imagen que puede da es que el mundo de las orquestas y las verbenas es muy feliz y divertido. Los cambios de ritmo, que tampoco son muchos, son porque quería mostrar cómo evolucionó la situación en distintas generaciones, y en un relato lineal no me convencía. Para no perderse sólo hay que fijarse en las fechas. Además, a mí me gusta la narrativa breve y eso pretendo: hacer una novela corta que diese cuatro pinceladas sobre lo que pasa.

Uno de los personajes tiene una visión de su vida nómada un poco romántica, como piratas sin meta. Ahondando un poco más, está la dureza de la vida en la carretera, la desigualdad salarial, la inseguridad…

Las condiciones laborales son extremas: no poder dormir ni ducharte en varios días, viajar en camiones hipercargados… La Guardia Civil precintó dos tráilers de Panorama por ir sobrecargados de peso. Ahora eso lo contrlan más. La de Pachi sí, es una visión romántica y es un personaje que se corresponde con alguien que conozco, con un discurso un poco ancorado, si cuadra, en los 70. Pero es un trabajo duro que no te permite vivir bien, dignamente. Es muy peligroso andar siempre viajando en esas condiciones y además después las cotizaciones son irrisorias.

¿Cómo funciona eso? ¿Te dan de alta en la Seguridad Social el día que vas a tocar?

Te dan de alta por las horas que tocas, o no te dan de alta porque no quiere el representante o porque no pueden las comisiones de fiestas o el concello. Además, es en el régimen de artistas y toreros. Acabas con la salud deshecha y con una jubilación lamentable. No se reconoce que el trabajo es peligroso: volver a las tantas después de tocar, ir de fiesta en fiesta casi sin dormir…

¿Algo mejoró, no? En el libro alguien habla de que ahora van en microbus y duermen en un hotel, No es como cuando los músicos hacían de conductor y de carga y descarga.

En los años 80 los músicos hacían de todo. Montar y desmontar, cargar y descargar… Después se empezó a contratar a gente para carga y descarga. Los que conducen y montan suelen ser técnicos de luces también. Lo de los microbuses es el caso de algunas orquestas grandes, pero en las pequeñas es como antes: todos hacen de todo. Sigue la precaridad, excepto para unos pocos músicos, los más cotizados.

Supongo que, por mucho que seas una estrella, como el Pitín de tu libro, mucho no dura. Sobre todo si eres mujer.

Si, a las mujeres aún les dura menos la vida laboral. Mismamente hay representantes, por cierto, que les dicen a las orquestas como tienen que ir vestidas las cantantes. Con los años, lo que hay es una degeneración del estatus. Tienes otro caché. Pitín no es nadie en concreto, más bien es el arquetipo de muchos cantantes-animadores. Se meten coca no sólo para aguantar, sino también porque la vida nocturna es así. Tienen sus clubes de fans y piensan que son muy importantes, pero después pasas de moda y te echan del trabajo.

Hubo una polémica por los comentarios racistas, machistas y homófobos del cantante de la orquesta Olympus, que además era propiedad de un hombre condenado por narcotráfico.

Ese es el perfil de cantante puesto de farlopa que no sabe cantar pero da saltos y dice animaladas. Mi Pitín no es él, pero tiene cosas suyas, como las tienen de los cantantes de Panorama o París de Noia.

¿La Nariz de Noia? ¿Y luego la Gran Parida…?

Esos nombres tampoco los puse yo, salen de conversaciones reales.

Tú compartes bastantes opiniones con Marcos, que en realidad es quien llega el hilo de la historia.

El perfil de Marcos lo conocí mucho. Yo nunca me quejé tanto porque intento ser positivo siempre. Aprendí mucho en las orquestas. Después trabajé de electricista por lo que aprendí en ellas. Aprendí cosas malas de las personas, pero también cosas buenas. Puedes aprender mucho. Siempre hay quien quiere enseñarte si tú quieres aprender.

Podéis leer la entrevista original aquí.

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2 comentarios en El libro que cuenta las miserias de la verbena gallega

  1. santiago mariño rivas // 22/04/2017 en 13:44 // Responder

    ¿La gran época de las orquestas entre finales de los 90 y principios de los 2000?
    Tengo mis dudas.Desde luego no es la gran época de los músicos.Más bien al contrario,yo creo que
    a finales de los 70 comenzó la mala vida de los músicos.Me refiero al aspecto económico.Las razones
    son de sobra conocidas y dudo que tenga camino de vuelta.

     

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